Las entradas y salidas de aire deben formar un recorrido continuo para que la ventilación de una vivienda funcione. No basta con instalar una rejilla o abrir una ventana: el aire limpio tiene que entrar por las zonas adecuadas, atravesar las estancias y salir por los locales donde se generan humedad, olores y contaminantes.
La posición de las aberturas, el paso bajo las puertas, los conductos, las diferencias de presión y el mantenimiento determinan el caudal real. Un sistema mal resuelto puede producir condensación, moho, olores, corrientes o ruido aunque disponga de ventiladores.
Cómo debe circular el aire en una vivienda
El principio habitual consiste en admitir aire en los locales secos —salón y dormitorios—, transferirlo por pasillos o distribuidores y extraerlo en los locales húmedos —cocina, baños y aseos—. Así se evita desplazar olores y vapor hacia las zonas de descanso.
El recorrido completo se divide en tres elementos:
- Admisión: entrada de aire exterior mediante ventanas, aireadores, rejillas o conductos.
- Paso: circulación entre estancias a través de puertas, holguras o rejillas de transferencia.
- Extracción: retirada del aire viciado mediante bocas conectadas a conductos o ventiladores.
Si falla uno de ellos, el caudal disminuye. Un extractor no puede evacuar aire si la vivienda es estanca y no existe una admisión suficiente; del mismo modo, una entrada abierta no renueva correctamente las zonas interiores si el aire no encuentra salida.
Qué exige el CTE sobre ventilación
El Documento Básico HS 3 del Código Técnico de la Edificación establece condiciones de calidad del aire interior en viviendas y otros espacios. Define caudales, aberturas, conductos y características de los sistemas según el uso.
La documentación oficial del DB-HS de Salubridad debe utilizarse para proyectar y justificar cada caso. Los valores no deben copiarse de forma genérica: dependen del número y tipo de locales, la ocupación prevista y la solución adoptada.
Entradas de aire
Las admisiones se sitúan normalmente en fachadas de dormitorios y salas de estar o se resuelven mediante una red específica. Deben tomar aire de un punto con calidad suficiente y quedar protegidas frente a lluvia, insectos y entrada directa de suciedad.
Su ubicación debe considerar:
- Tráfico, garajes, salidas de humos y otras fuentes contaminantes.
- Ruido exterior y necesidad de atenuación acústica.
- Dirección del viento y exposición a lluvia.
- Accesibilidad para limpieza y sustitución de filtros.
- Riesgo de corrientes sobre camas, sofás o puestos de trabajo.
- Compatibilidad con persianas, cortinas y mobiliario.
Taponar un aireador porque produce frío o ruido suele indicar que el sistema necesita revisión. La solución puede estar en la regulación, el tipo de dispositivo, la posición o el tratamiento acústico, no en anular la ventilación.
Pasos de aire entre estancias
El aire debe atravesar la vivienda desde los locales secos hasta los húmedos. Las puertas cerradas pueden interrumpir ese recorrido si no existen holguras o aberturas de paso suficientes.
Las soluciones más comunes son:
- Holgura inferior calculada bajo la hoja de la puerta.
- Rejilla de transferencia en puerta o tabique.
- Conducto de transferencia con tratamiento acústico.
- Distribución mecánica equilibrada mediante impulsión y extracción.
Una abertura de paso debe mantener el caudal sin generar velocidad excesiva, silbidos ni pérdida innecesaria de privacidad acústica. En dormitorios y baños hay que coordinar especialmente ventilación y aislamiento sonoro.
Salidas y bocas de extracción
Las bocas de extracción se colocan en cocina, baños y aseos porque allí se concentran vapor, olores y contaminantes. Conviene ubicarlas cerca de la zona de producción, pero evitando recorridos que dejen partes del recinto sin barrer.
En un baño, una boca próxima a ducha o bañera puede capturar humedad con rapidez, siempre que respete las condiciones eléctricas y constructivas. En cocina, la ventilación general y la campana cumplen funciones diferentes: la campana captura contaminantes de cocción y no sustituye automáticamente la renovación general prevista.
La salida final al exterior debe evitar que el aire expulsado vuelva a entrar por ventanas o admisiones. También debe respetar distancias, protección frente a lluvia, mantenimiento, ruido y las condiciones específicas de cubierta o fachada.
Ventilación cruzada
La ventilación cruzada natural se produce cuando el aire entra por una fachada y sale por otra debido al viento y a diferencias de presión. Es más eficaz cuando existe un recorrido claro entre aberturas situadas en orientaciones distintas.
Para diseñarla deben estudiarse:
- Vientos dominantes y obstáculos exteriores.
- Tamaño y posición relativa de las aberturas.
- Distribución interior y puertas que interrumpen el flujo.
- Ruido, contaminación y seguridad.
- Temperatura y humedad exterior.
Abrir dos huecos no garantiza ventilación cruzada útil. Si están en la misma zona de presión, el aire puede entrar y salir por una única fachada sin renovar el fondo de la estancia.
Efecto chimenea y salidas altas
El aire caliente es menos denso y tiende a ascender. Cuando existen una entrada baja y una salida alta, la diferencia de temperatura y altura puede generar movimiento por efecto chimenea.
Patios, escaleras, lucernarios y espacios de doble altura pueden favorecerlo, pero también propagar humo, calor o ruido si no se coordinan con seguridad contra incendios. Las compuertas, aperturas y recorridos deben formar parte del proyecto, no añadirse de forma improvisada.
Ventilación mecánica
La extracción mecánica utiliza ventiladores para asegurar el caudal con menor dependencia del viento. Puede ser de simple flujo, con admisión en fachada y extracción mecánica, o de doble flujo, con impulsión y extracción mediante redes separadas.
Un sistema de doble flujo puede incorporar recuperación de calor para transferir energía entre el aire extraído y el aire exterior sin mezclarlos. Su buen funcionamiento exige filtros, equilibrio de caudales, estanqueidad de conductos, espacio para mantenimiento y control de condensados.
Conductos, rejillas y pérdidas de carga
El aire pierde presión al atravesar conductos, codos, reducciones, rejillas y filtros. Un ventilador debe seleccionarse para proporcionar el caudal necesario frente a esas pérdidas, no únicamente por su caudal nominal sin conductos.
Los recorridos cortos y directos suelen reducir ruido y consumo. Deben evitarse:
- Reducciones bruscas de sección.
- Exceso de codos y conductos flexibles comprimidos.
- Uniones sin sellar.
- Rejillas decorativas con paso libre insuficiente.
- Descargas a cámaras cerradas, falsos techos o espacios no ventilados.
- Conductos inaccesibles para limpieza.
Ventilación, humedad y confort
Ventilar ayuda a retirar vapor generado por duchas, cocina, secado de ropa y ocupación. Sin embargo, no corrige una filtración, capilaridad o puente térmico. Si aparece moho, hay que analizar producción de humedad, renovación de aire y temperatura superficial.
Una corriente intensa tampoco equivale a buena calidad del aire. El objetivo es renovar de forma suficiente y controlada, manteniendo el confort térmico y evitando consumo innecesario.
Cómo comprobar si el sistema funciona
- Identificar todas las admisiones, pasos y extracciones.
- Comprobar que rejillas y filtros estén limpios y abiertos.
- Revisar si las puertas cerradas bloquean el recorrido.
- Medir caudales en las bocas, no limitarse a comprobar ruido o succión.
- Verificar sentido del flujo entre locales.
- Revisar conductos, terminales exteriores y ventiladores.
- Contrastar humedad, CO₂ y síntomas con horarios de ocupación.
Los medidores domésticos pueden señalar tendencias, pero una lectura aislada no sustituye el diagnóstico. El CO₂ es útil como indicador de ventilación asociada a ocupación, aunque no representa todos los contaminantes.
Errores frecuentes
- Instalar un extractor sin prever entrada de aire.
- Extraer en dormitorios y admitir en baños, invirtiendo el recorrido.
- Descargar el aire a un falso techo.
- Conectar cocina y baño sin estudiar olores y retornos.
- Elegir ventiladores solo por diámetro o potencia eléctrica.
- Ocultar rejillas tras muebles o cortinas.
- No prever acceso a filtros, equipos y conductos.
- Confundir la campana de cocina con la ventilación general.
Preguntas frecuentes
¿Dónde debe entrar y salir el aire?
Como criterio general, entra por dormitorios y salas de estar, pasa hacia distribuidores y se extrae en cocina, baños y aseos. El proyecto debe ajustarse al CTE y a la geometría real.
¿Abrir las ventanas sustituye la ventilación reglamentaria?
Abrirlas permite una renovación puntual, pero depende del usuario, el clima y el viento. En los casos regulados debe existir el sistema previsto y justificado.
¿Por qué silba una rejilla?
Puede existir velocidad excesiva, sección libre insuficiente, obstrucción, desequilibrio o una pérdida de carga mayor de la prevista.
Diseñar el recorrido completo
Una ventilación eficaz se proyecta desde la toma exterior hasta la descarga final, coordinando arquitectura, acústica, energía y mantenimiento. Si estás reformando o proyectando una vivienda en Murcia, puedo integrar esta revisión dentro de los servicios de arquitectura y gestión de proyecto. Para estudiar tu caso, puedes contactar conmigo.
