La radiación solar directa, difusa y reflejada influye en la orientación, los huecos, las protecciones solares y el confort térmico de los edificios.
La energía solar que incide sobre la superficie de nuestro planeta se manifiesta de las siguientes maneras:

Imagen: Componentes de la radiación solar terrestre. Fuente: monografías.com
- La radiación directa: es aquella que proviene directamente del sol.
- La radiación difusa: es aquella que proviene de la atmosfera, por dispersión de parte de la radiación solar en ella. En los días más soleados sin presencia de nubosidades este tipo de radiación puede suponer aproximadamente el 15% del global, pero en los días nublados en los que se reduce la cantidad de radiación directa este tipo de radiación aumenta de manera considerable.
En cuanto a las edificaciones se puede afirmar que los cerramientos verticales reciben la mitad de la radiación solar que pueden recibir los horizontales. Por esta razón, más adelante estudiaremos formas de controlar la sobreexposición solar que sufre este cerramiento, en concreto los aislamientos de las cubiertas.
- La radiación reflejada es aquella que proviene “rebotada” de la superficie terrestre. La cantidad de este tipo de radiación depende del llamado coeficiente de reflexión de la superficie o “albedo”. Son únicamente las superficies verticales (perpendiculares a la superficie terrestre) las que reciben esta radiación.
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Distinguir entre radiación directa, difusa y reflejada ayuda a proyectar huecos, protecciones solares, patios y materiales con mayor precisión. Puedo ayudarte a aplicar este análisis a una vivienda, reforma o espacio profesional para mejorar luz natural, confort y consumo energético.

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