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CAPTACIÓN DEL AIRE

La captación del aire se realiza a través de mecanismos que funcionan como aberturas diseñadas específicamente para permitir el acceso del aire exterior al interior de la edificación, también se puede incluir a las ventanas como captadores de aire. Esta función puede ser desempeñada por los siguientes sistemas:

  •   Captación por ventiladores: se capta el aire exterior a través de un tubo por el que circula el aire hasta nuestro edificio, el ventilador de baja potencia fuerza la circulación del aire hacia el interior de la edificación, en caso de que el resto de aperturas estén cerradas, esto provoca un aumento de presión en el interior lo que dificulta la entrada de aire exterior por infiltraciones.

 

Este sistema es utilizado cuando no hay suficiente aire o en los casos en los que se den direcciones de vientos cambiantes, que dificulten la captación para la utilización de una ventilación natural, también podemos encontrarlo en los sistemas de captación subterránea o algunos tipos de torre de captación como veremos más adelante.

  •   Captación por rejillas: en las zonas en las que hay viento constante, mediante la colocación de unas rejillas en la fachada sur y sus correspondientes rejillas en la fachada norte se genera una buena circulación del aire. Se debe tener en cuenta que el tamaño de estas rejillas será menor para la fachada que recibe más viento, debido a que cuanto mayor sea la exposición al viento, más presión habrá.

 

  •   Captación por ventanas: lo principal a tener en cuenta cuando utilizamos estos sistemas para ventilación es que las hojas de la ventana no impidan el paso del aire, para evitar este tipo de inconveniente y lograr la mayor superficie de ventilación la mejor solución sería utilizando las carpinterías en “librillo”.

 

En el caso de ventanas tradicionales, lo recomendable es usar una ventilación a través de aletas de vidrio móviles, dirigiendo de este modo el flujo de aire. Este flujo es recomendable que se dirija durante el invierno hacia la parte superior y hacia el suelo durante el verano. Es aconsejable de nuevo el uso de contraventanas ya que nos permiten captar el aire cuando sopla de manera oblicua.

  •   Captación por voladizos y salientes: ya habíamos mencionado el efecto que tienen estos elementos en la edificación, al modificar la forma compacta del edificio oponen más resistencia al viento lo que impide el adecuado movimiento del aire en las ventanas que se encuentran debajo de ellos. Sin embargo, si realizamos pequeñas hendiduras en los voladizos se consigue modificar el espacio de presión que se crea en su parte inferior. Al igualar la presión el aire que tendía a ascender vuelve a su circulación normal permitiendo ventilar la parte inferior de los locales.

 

  •   Captación subterránea: es utilizada para modificar la temperatura del aire exterior mediante la inercia térmica del terreno. Son sistemas que suponen un ahorro energético considerable por lo que su utilización es muy recomendable. También conocido como “pozo canadiense”, ya que está muy extendido su uso en el país. Se puede conducir el aire de cuevas ya existentes como en el anterior caso o utilizar conductos enterrados que captan el aire a una distancia considerable de la edificación, como mínimo 10 metros.

 

En el caso de utilizar tubos, el diámetro de los mismos debe ser de entre 15 y 25 cm, dependiendo claro está de la longitud de los mismos. Se debe colocar una rejilla o malla que evite que puedan introducirse animales o insectos, además de procurar llevar un mantenimiento del sistema para evitar posibles obstrucciones. La profundidad a la que se deben enterrar los tubos no debería ser menor de 2 metros ya que a mayor profundidad la eficiencia de este sistema mejora considerablemente.

El problema de este sistema se plantea cuando no es posible ejecutarlo de una manera continua, no deben existir grandes codos que puedan frenar la circulación del aire o procurar que sean de un diámetro reducido, además si la edificación no está hermética se puede anular la circulación del aire, para solucionarlo se deben evitar la infiltraciones y utilizar un ventilador que aumente la presión.

  •   Captación por torre: se trata de dispositivos de captación situados en la parte superior de las viviendas, este sistema constructivo consiste en la ejecución de elementos que sobresalen por encima de la edificación y recogen el aire exterior.

 

Dependiendo de las características de la zona, principalmente de los vientos dominantes podremos encontrar variaciones en su ejecución. En los lugares donde los vientos son erráticos los captadores están formados por separaciones diagonales que permiten la captación de los vientos con indiferencia de donde provengan, mientras que las torres que se utilizan en las zonas donde los vientos siempre tienen la misma dirección presentan una apertura dirigida a esa dirección para captar el aire e introducirlo en el edificio.

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SISTEMAS DE VENTILACIÓN NATURAL Y ENFRIAMIENTO

Como ya sabemos, los sistemas de ventilación tienen la función de renovar el aire que se encuentra en el interior de las edificaciones y para lograrlo se introduce aire fresco. No debemos olvidar que la humedad y la temperatura varían del exterior al interior del edificio, por lo que es necesario calentarlo, enfriarlo o humedecerlo. Tal y como vimos en el apartado en el que tratamos las pérdidas de calor, para un funcionamiento adecuado de nuestro sistema de ventilación, no deben existir infiltraciones en la envolvente de manera que esté lo más estanca posible.

 

Por lo tanto, en la arquitectura bioclimática la función de la ventilación se resume en los siguientes usos:

  •   Renovación del aire: se mejora la salubridad del ambiente interior, eliminando el aire viciado.
  •   Climatización: mediante la circulación del aire, por convección, se consigue reducir la temperatura ambiente y arrastrar el calor que se pueda almacenar en los paramentos, es especialmente útil en las épocas de más calor.
  •   Infiltraciones: evitar la ventilación no deseada reduciéndolas en su totalidad, suponen perdidas energéticas en nuestro edificio.
  •   Confort: el movimiento del aire disipa el calor del cuerpo lo que supone una mejora considerable en el confort de los usuarios.

PROTECCIÓN CONTRA LA RADIACIÓN SOLAR

Como es lógico, en las épocas de mayor radiación solar es necesario reducir los aportes energéticos producidos por la incidencia del sol en la edificación al mínimo. Como ya hemos estudiado algunas técnicas o soluciones constructivas como los aislamientos, son validos indistintamente de la época del año, sin embargo no es así en todos los casos, como en el caso concreto de los sistemas de captación solar pasiva, destinados a conseguir recoger la mayor cantidad de calor posible, más adelante estudiaremos estos sistemas.

Durante el verano, el sol se encuentra en una posición más alta que en invierno, esto evita que una gran parte de los rayos de sol penetren de manera directa por los huecos que se encuentran orientados al sur. Para conseguir evitar por completo la radiación se puede optar por diseñar voladizos o pantallas que proyecten sobra, dimensionándolos según la orientación  y teniendo en cuenta el recorrido solar anual. De este modo durante el invierno la radiación incide en el interior de la edificación mientras que en verano se impide la radiación directa.

El comportamiento de la carpintería también es importante, si colocamos vidrios aislantes o incluso reflectantes mejoraría el comportamiento del acristalamiento, que ya de por sí tiene un coeficiente de transmisión más bajo cuando la radiación es oblicua.

Acristalamiento

Imagen: Radiación, comportamiento de un buen acristalamiento. Fuente: cecalca.com

Aunque éstas soluciones pueden parecer definitivas a priori, se plantean una serie de inconvenientes que hacen que sea necesario reforzarlas.

El principal inconveniente es la posición del sol durante los días más calurosos del año. Generalmente suelen coincidir con los últimos días de julio y primeros de agosto, en los que tras pasar el solsticio de verano, va reduciendo su altura y de ese modo los rayos pueden penetrar mejor por los huecos de la fachada. Otro inconveniente son las horas de sol, son días más largos en los que no hay casi nubosidades y los aportes energéticos son mayores. Por esta razón se requiere de sistemas que proyecten sombra o impidan la radiación solar.

Entre las diferentes opciones que se pueden adoptar cabría destacar las siguientes:

  • Toldos, celosías y pérgolas: como se ha mencionado anteriormente son soluciones ajustables según las necesidades. También se pueden utilizar plantas trepadoras para las pérgolas.
  • Lamas direccionales, persianas o contraventanas: para que impidan que gran parte de la radiación solar atraviese, limitando  así su entrada a través de los huecos. Dependiendo del modelo pueden bloquear demasiada luz.
  • Aleros: ya sean fijos o con vegetación de hoja caduca. Los aleros con vegetación deben preferiblemente ser más largos y colocar una maya metálica que deje pasar la luz.

El ciclo vital de las plantas generalmente coincide con las estaciones de modo que al utilizar vegetación de hoja caduca, las hojas se caen en inverno permitiendo la entrada de la radiación solar, mientras que durante el verano la impiden.

  • Arboles y vegetación: Plantar árboles o vegetación de hoja caduca, frente a la fachada sur refrescará el ambiente de manera inmediata y proyectará sombra sobre nuestro edificio.

Además si se diseña el perfil de las jambas de las puertas y las ventanas a 90° con respecto al plano de fachada, se reduciría también la entrada de radiación solar.

Estas soluciones se pueden aplicar en distintas facetas de la edificación, siendo muchas de ellas perfectamente válidas para los cerramientos, como la utilización de la vegetación. Es recomendable utilizar colores claros que reflejen la luz solar. Como ya sabemos la cubierta y las fachadas este y oeste también reciben un gran índice de radiación solar a lo largo del día, por lo que se procurará limitar la entrada de luz destinando los escasos huecos existentes a la ventilación y a la iluminación natural.