PÉRDIDAS DE CALOR EN LA EDIFICACIÓN

Como hemos visto, en una edificación se producen pérdidas de calor de diversas maneras. El calor se acumula en los cerramientos por radiación y discurre por el interior por convección. Reiterando el concepto, el calor tiende a escapar de la edificación es por ésta razón por la que se debe impedir su salida mediante los aislamientos térmicos. Sin embargo hay pérdidas insalvables, algunas de ellas evitables provocadas por filtraciones en los puentes térmicos, por conducción a través de los distintos paramentos o inevitables como las producidas durante la renovación del aire, siendo esta ultima necesaria para dotar de mayor salubridad al interior de la edificación. Dotar a la edificación de una correcta ventilación y así lograr una renovación del aire adecuada, es necesario y exigido por normativa.

Los puentes térmicos se producen en los puntos de refuerzo o en las juntas de los cerramientos generalmente cuando existe una discontinuidad en el material que los conforma, en los que su colocación o su forma varían, lo que supone una discontinuidad en la capa aislante. Se deben tratar como puntos singulares. Pueden existir puentes térmicos en cualquier elemento constructivo en contacto con el exterior por el que se pierda energía, por ello trataremos de reducir la superficie de los cerramientos en contacto con el exterior sobre todo de los que no reciban demasiada radiación solar.

Habría que hacer especial hincapié en el caso de las cubiertas, tras realizar estudios de termografía se ha comprobado que es junto con las carpinterías donde se producen las mayores pérdidas energéticas en la edificación. Si en los sumideros o en las juntas de dilatación no está bien colocado el aislamiento se producen filtraciones y éstas generan patologías, además de permitir que escape el calor.

Como se ha mencionado al inicio, para que una edificación sea salubre requiere un ritmo adecuado de renovación del aire interior. Para renovarlo se necesita aire del exterior que se encuentra a una temperatura distinta a la del aire interior de nuestra edificación, lo que dependiendo de la época del año se traduce en pérdidas o ganancias caloríficas.

Una solución para evitar estos problemas es conseguir que la temperatura del aire que utilicemos para la ventilación sea constante, para lograrlo se pueden utilizar sistemas en los que teniendo en cuenta la dirección de los vientos dominantes, se recoja ese aire e impulsándolo a través de tubos enterrados por los que discurre el aire de renovación lleguen hasta la edificación. De este modo reducirán o aumentarán la temperatura gracias a la inercia térmica del terreno, que mantiene una temperatura constante durante todo el año. Este sistema geotérmico de tubos refrigerantes, en combinación con la chimenea solar genera un acondicionamiento natural excelente, siendo recomendable si se va a ejecutar en edificios de dimensiones considerables utilizar un ventilador que favorezca el movimiento del aire combinado con un sistema de domótica que controle el correcto funcionamiento o detecte posibles inconvenientes. La entrada del aire debe estar cubierta para evitar la entrada de insectos.

En el caso de no utilizarse este tipo de sistemas, para lograr una ventilación adecuada, desde el punto de vista energético, debe existir un equilibrio entre la ventilación que se requiere y las pérdidas admisibles.

Perdidas

Imagen: Porcentaje de pérdidas de calor en una vivienda. Fuente: todochimeneas.com

En la climatización tradicional el aire de un edificio se renueva completamente cada hora, pudiendo reducirse esa cantidad para evitar pérdidas de calor, sin embargo, aunque se reduzca al mínimo la ventilación o se utilicen estos sistemas, en las carpinterías las pérdidas de calor se incrementan cuando se producen vientos fríos, si hay una baja estanqueidad se producirán infiltraciones, el punto donde suelen producirse las mayores pérdidas suelen serlas cajas de las persianas. Se debe procurar utilizar aquellas que incorporen rotura de puente térmico y además asegurar una correcta ejecución de las juntas de cierre.

Es aconsejable incluso la utilización de doble carpintería, por ejemplo para la puerta de entrada, utilizar dos puertas sin que se encuentren una enfrente de la otra como un vestíbulo y en el caso de las ventanas, siempre y cuando la exterior tenga rotura de puente térmico y doble acristalamiento. En el caso de optar por utilizar un vestíbulo en la entrada sería aconsejable acristalarlo de manera que se genere una especie de invernadero o porche cubierto en el que se crea un clima intermedio entre la temperatura exterior y la interior. Otra solución que limita al mínimo el intercambio de aire con el exterior serían las puertas giratorias manuales, además no consumen energía.

Respecto a la exposición al viento, cuando la edificación tenga  una gran superficie de contacto con el exterior se produce un intercambio de calor mayor,  agravado por el fenómeno de convección forzada, el cual hace que los cerramientos exteriores pierdan calor a un ritmo mayor. Se debe tener en cuenta a la hora de realizar el diseño, reducir la superficie en contacto, enterrar o semienterrar la edificación y elegir la ubicación o utilizar barreras naturales como vegetación para lograr así que la resistencia que opone al viento el edificio sea menor. Otra solución es curvar la superficie de contacto de los cerramientos que estén orientados al norte para reducir el rozamiento o inclinar la cubierta hacia la dirección del viento de este modo los vientos se desplazan por encima.

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