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APROVECHAMIENTO CLIMÁTICO DEL SUELO

Tal y como hemos visto anteriormente el suelo tiene una gran inercia térmica, esto se traduce en que la temperatura de su interior a una determinada profundidad sea constante a lo largo de todo el año, un ejemplo donde se puede apreciar este fenómeno es en las cuevas. La temperatura del suelo siempre va a ser más baja que la temperatura ambiente en verano y más alta en invierno, sin embargo dependiendo de la profundidad y de la composición del mismo esta amortiguación de la temperatura puede ser de mayor o menor magnitud.

Aprovechamiento suelo

Imagen: Ejemplo de aprovechamiento de la inercia térmica del suelo. Fuente: vilssa.com 

Esta variación de la temperatura debido a la inercia térmica del terreno se puede apreciar en los locales inferiores de las edificaciones, en los sótanos por ejemplo la temperatura durante el verano es considerablemente más baja que en el exterior, sin embargo la humedad relativa es mucho mayor, así como la escasez de luz natural. Estos serían los dos grandes inconvenientes para realizar edificaciones totalmente enterradas.

Pese a las desventajas, esto no quiere decir que no sea factible.  Se pueden utilizar sistemas semienterrados en los que mediante una pendiente orientada al sur se permita mantener la fachada norte semienterrada o completamente enterrada. Añadiendo sistemas de ventilación adecuados y una superficie acristalada en la fachada sur podríamos conseguir la iluminación deseada y reducir la humedad.

A la hora de aplicar este principio podemos optar por diferentes soluciones constructivas que nos aporten una mejora en la eficiencia de nuestro edificio. Podemos enterrar parcialmente los cerramientos que no tengan suficiente radiación solar o colocar una capa de tierra sobre la cubierta que aportará un extra de aislamiento, esta sobrecarga deberá contemplarse en el dimensionamiento de la estructura.

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CAPACIDAD CALORÍFICA E INERCIA TÉRMICA

La temperatura de un cuerpo está determinada por el aporte de calor que recibe el mismo. Pero este aumento de temperatura no es siempre igual, hemos visto los factores que influyen en el aumento y se ha podido constatar que no es igual en todos los casos. En el caso de los materiales esta variación es igual dependiendo de las características del mismo. Así pues podemos encontrarnos con materiales que aumentan rápidamente de temperatura o con los que tienen un aumento mucho más lento, estos últimos poseen una capacidad calorífica más elevada, siendo capaces de almacenar más calor por cada grado de temperatura que se le aporta.

Un concepto que debe se debe de comprender y tener presente es el de calor específico, viene definido por la cantidad de calor que se le debe suministrar a 1 Kg de masa para que éste eleve su temperatura en 1 °C y se mide en Kcal/Kg °C.

Ambos fenómenos son apreciables en una edificación si observamos el funcionamiento de los sistemas de calefacción tradicionales. Un radiador que ha necesitado un periodo de tiempo relativamente alto para conseguir alcanzar la temperatura de confort, una vez es desactivado la temperatura del local no baja de manera inmediata, reduciéndose de manera progresiva. A mayor escala, si nos fijamos en el comportamiento térmico de La Tierra, en dos fechas similares en cuanto a la posición con respecto al sol (los equinoccios) existe una diferencia de temperaturas considerable entre ambas debido a la acumulación de radiación solar en nuestro planeta, este fenómeno se conoce como inercia térmica y es clave en la concepción de los sistemas constructivos de este tipo de arquitectura.

En la arquitectura bioclimática, se utiliza este concepto para evitar que la edificación tenga una reacción rápida a la radiación solar, lo que se traduciría en un calentamiento rápido lo que sería beneficioso durante el día en épocas frías. Sin embargo, ésta reducida inercia térmica conlleva un enfriamiento de igual magnitud durante la noche.

Imagen: Temperatura exterior – interior de un material. Fuente: Barnacork.com

Si aplicamos un criterio de selección de sistemas constructivos que confieran a nuestra edificación una gran inercia térmica, este retardo aumenta, debido a que consiguen acumular el calor durante el día y deshacerse del mismo paulatinamente durante el periodo nocturno. Esto supondrá evitar cambios bruscos de temperatura y se mantendrá la temperatura de confort en el interior, con independencia de los valores externos de temperatura. Además, la variación de temperatura interior será menor que la que se produce en el exterior consiguiendo una amortiguación de la temperatura media en nuestra edificación.