SALIDAS DE AIRE

Para el correcto funcionamiento de un sistema de ventilación es indispensable evacuar correctamente el aire del interior del edificio, si el flujo de aire que sirve para ventilar no se expulsa adecuadamente el sistema pierde su eficacia. Es por ello por lo que se debe dimensionar correctamente, tanto los mecanismos como la elección del lugar en el que más se favorezca la circulación del aire de renovación.

 

  •   Dimensiones: la velocidad del flujo de aire está determinada por las dimensiones de las aberturas, de la misma manera que ocurre con las instalaciones de fontanería cuanto mayor es la apertura más lento circula el aire a través de ella y al contrario. La velocidad puede variar durante el recorrido, desde la abertura de entrada a la de la salida, de modo que un mismo flujo de aire podrá variar su velocidad dependiendo de las dimensiones de las aberturas de salida.

 

  •   Situación: si la salida del aire esta de frente a la entrada la velocidad a la que discurre a través de la edificación será mayor, sin embargo únicamente se ventila el espacio que se encuentra entre ambas aberturas. Para lograr ventilar el conjunto de la edificación se utilizaran mecanismos que permitan la circulación del aire por todas las estancias sacrificando la velocidad del aire, según las necesidades se diseñara un sistema u otro.

 

A continuación se analizaran resumidamente las soluciones más eficientes de colocación de las salidas de aire según el tipo de ventilación:

 

  •        En los sistemas de ventilación cruzada la salida debe colocarse en el lado opuesto a la fachada en la que se encuentre la abertura de captación.

 

  •        En la ventilación por chimenea se deberá colocar en la parte superior de la salida, ya que el aire exterior está más frio que el interior.

 

  •        En la ventilación de cubierta se colocará en el punto más elevado del edificio.

 

  •        En la ventilación a través de patios el aire es evacuado por las ventanas exteriores del edificio.

 

  •        En las torres de viento el aire sale por abertura situada en la parte superior, a la altura del techo.

 

Para finalizar y antes de pasar a estudiar los sistemas mecánicos hay que destacar la existencia de sistemas que permiten la recuperación del calor extraído durante la ventilación, de modo se podría reaprovechar la energía y mejorar la eficiencia.

INTEGRACIÓN DE TECNOLOGÍAS, “SISTEMAS ACTIVOS”

Si además de aplicar los principios bioclimáticos, combinamos los diferentes sistemas constructivos que hemos estudiado, tanto de ventilación como de captación solar pasiva, refrigeración y demás, con sistemas en los que se integran tecnologías que aumenten la eficiencia de las soluciones que se han mencionado anteriormente, se lograrían excelentes resultados, reduciendo la demanda energética de nuestras edificaciones y sobre todo mejorando el confort de los usuarios.

En este apartado, se analizarán las distintas soluciones que se pueden adoptar mediante la incorporación de sistemas cuya característica principal es la reducida o nula emisión de gases de efecto invernadero. Al basarse en el aprovechamiento de energía proveniente de fuentes naturales prácticamente inagotables y gracias a los avances que se han producido en las últimas décadas, estos sistemas suponen una alternativa real al uso de combustibles tradicionales, consiguiendo controlar así la contaminación y alcanzar el objetivo prioritario de una edificación sostenible y respetuosa con el medio ambiente.

Actualmente nos encontramos en un periodo de investigación, en el cual se están produciendo continuamente avances científicos y tecnológicos. Estas investigaciones y nuevos descubrimientos hacen que podamos presagiar un futuro más sostenible y en el que las tecnologías más básicas como la energía solar, la eólica, la utilización de biomasa, geotermia y demás sistemas renovables, evolucionarán de una manera más apreciable y generalizada para conseguir así extender su uso en infinidad de facetas de nuestra vida. Estos avances son más apreciables de manera inmediata en campo de la domótica, su aplicación no solo al control de las instalaciones básicas, sino a funciones relacionadas con el ahorro energético y la mejora del confort pueden suponer un plus para la mejora del funcionamiento de las futuras soluciones constructivas.