SISTEMAS DE VENTILACIÓN NATURAL Y ENFRIAMIENTO

Como ya sabemos, los sistemas de ventilación tienen la función de renovar el aire que se encuentra en el interior de las edificaciones y para lograrlo se introduce aire fresco. No debemos olvidar que la humedad y la temperatura varían del exterior al interior del edificio, por lo que es necesario calentarlo, enfriarlo o humedecerlo. Tal y como vimos en el apartado en el que tratamos las pérdidas de calor, para un funcionamiento adecuado de nuestro sistema de ventilación, no deben existir infiltraciones en la envolvente de manera que esté lo más estanca posible.

 

Por lo tanto, en la arquitectura bioclimática la función de la ventilación se resume en los siguientes usos:

  •   Renovación del aire: se mejora la salubridad del ambiente interior, eliminando el aire viciado.
  •   Climatización: mediante la circulación del aire, por convección, se consigue reducir la temperatura ambiente y arrastrar el calor que se pueda almacenar en los paramentos, es especialmente útil en las épocas de más calor.
  •   Infiltraciones: evitar la ventilación no deseada reduciéndolas en su totalidad, suponen perdidas energéticas en nuestro edificio.
  •   Confort: el movimiento del aire disipa el calor del cuerpo lo que supone una mejora considerable en el confort de los usuarios.

ESPACIOS TAPÓN

Entendemos por espacios tapón aquellos locales que se encuentran adosados a la edificación y que hacen de elemento divisorio entre el exterior y el interior del edificio. Estos locales no suelen tener aislamiento térmico por lo que en lo que se refiere al confort térmico no suelen ser los lugares más adecuados para darle un uso continuado. Al no formar parte de la edificación propiamente dicha y tener un uso más reducido, las soluciones y técnicas bioclimáticas no estarán previstas en estos espacios. Los principales “espacios tapón” que podemos encontrar en una edificación, generalmente no suelen aparecer en edificaciones de grandes dimensiones, más bien son típicas de las de una o dos plantas, son el desván y el garaje. Como veremos la utilización de un desván para rematar una edificación puede suponer grandes beneficios térmicos a nuestro edificio.

–  Garaje: al tratarse de locales en los que la ocupación será mínima no importa que haga frio o calor, sin embargo, si se le va a dar un uso más continuado por ejemplo como taller,  se deberá contemplar el aporte energético que pueda tener tanto el uso como la maquinaria que se vaya a utilizar. Una solución optima sería su colocación en la parte norte del edificio, de esta manera reduciríamos la superficie de contacto de la fachada norte y la protegeríamos de las inclemencias meteorológicas.

–  Desván: en innumerables ocasiones nos encontramos con un cambio de uso por parte de los propietarios de este espacio, con la finalidad de aprovechar ese espacio para determinados usos, sin embargo, este espacio no está concebido para el nuevo uso. Este tipo de cambios, en los que se modifica un espacio que en un principio estaba destinado a desempeñar un uso reducido, puede suponer aumentar la demanda energética global para lograr climatizarlo. Para evitarlo y en caso de que se desee utilizar de una manera más continuada se debe aislar correctamente y así evitar pérdidas energéticas innecesarias. Para un correcto funcionamiento de este espacio es aconsejable no aumentar el uso del mismo, limitarse a utilizarlo como almacén o trastero, reducir el acristalamiento exterior o incluso colocarlo en la parte inferior del suelo. También se pueden colocar unas aberturas, por ejemplo registros de ventilación que actuarán como en otros elementos constructivos de la captación solar pasiva, en invierno los registros se cierran aumentando la temperatura y en verano se abrirían para mejorar la convección y así refrescar el espacio.